Medio 2011 pasa y es tiempo de balance, para que esperar a las uvas si a medio camino podemos mirar atrás y reflexionar sobre lo que hemos vivido y nos queda por delante en un futuro próximo. Por mi parte un día como hoy de esta semana podría haber estado con mi mochila y mi cámara de fotos rumbo a Anantapur. Pero la vida es así, te pega fuerte donde duele pero también te regala otras ilusiones y proyectos y hay que aprender a disfrutar de lo que uno tiene al alcance de la mano y no del humo de las cosas que no llegan.
Comencé el año aprendiendo a decir a adiós al 2010, una año en el que me animé a realizar mi propio proyecto 365 que al final ha quedado guardado en una carpeta entre los sectores de mi disco duro. Tengo que decir que es un proyecto que no me ha gustado. Me gusta coger la cámara cuando quiero y no por la obligación de hacer una foto. Ahora me encuentro con 365 imágenes del día a día del 2010 que no quiero olvidar pero tampoco recordar. Recordar lo que fue o lo que pudo ser es simplemente una perdida de tiempo que puedes invertir en el presente.
Ahora es tiempo de nuevas metas profesionales, nuevos proyectos y apostar todo por aquello que me hace ser feliz, la fotografía. No necesito la India para ser feliz, y se que algún día haré realidad este proyecto personal.
Quiero dar las gracias a todos los que siguen creyendo en mí y en mis posibilidades, a los amigos que aún con falta de alguna cerveza que otra se que están ahí y podremos recuperar el tiempo perdido. A mis compañeros de APERTURA, Escuela de Fotografía, porque cada día me hacen ver el mundo con nuevos ojos, cada uno de ellos aportan en mí algo diferente que me permiten evolucionar; sin olvidar a los alumnos porque, mirando bien, de ellos también se puede aprender cada día.
Y a ti… no te digo nada y te lo digo todo.
